Las Vueltas de la Pesca Imprimir
Truchas
Escrito por Sebastian   
Domingo, 11 de Mayo de 2008 20:46

Que bueno, no?... A veces, las cosas no salen como las planeamos…
Quien iba a decir que el viaje planeado al Río Gallegos a pescar Marrones migratorias iba a terminar en el Lago del Desierto y el Río de las Vueltas?. Quien iba a pensar que esa caña #5 que lleve de paseo, se iba a convertir en mi salvación?.

A fines de abril de 2008, volamos a la Marron de las Vueltasparte continental mas austral de nuestro país. Con Nico Pirsztuk y Joel Calori, comenzamos un viaje con final incierto.

Rio Gallegos
Los tubos de cañas, las cajas de moscas, las mochilas, todo se había subido al avión junto a la ilusión de ver en la punta de nuestro tippet una Sea Run Brown Trout… Pero igual de rápido que el aterrizaje, nuestros pies tocaron suelo, junto a estos dichas ilusiones…

Nada iba a poder hacer que las pesquemos: El Río Paraná había sido trasladado desde el litoral hasta Santa Cruz y corría en lugar del Gallegos. Marrón como sus potentes habitantes, corría cual chocolatada amarga, trayéndonos a la cabeza la primera pregunta: y ahora, que hacemos?.

Las lluvias que le daban la bienvenida al otoño, habían oscurecido el río (que normalmente es transparente) y nuestro panorama, por lo cual, teníamos pensar un plan B, que obviamente, no teníamos.

GPS en el Viaje

Tan a fin de temporada, todos los ríos habían llegado al cierre y no estaban habilitados para la pesca, asi que las opciones eran claras: El Río Santa Cruz, en Comandante Luis Piedra Buena, el Lago Strobel (bastante lejos por cierto) o irnos a la cordillera a pescar la zona de El Calafate-El Chaltén en el Parque Nacional Los Glaciares.

Como nuestro equipo completo estaba preparado para pescas de piezas grandes, no dudamos y encaramos para  Comandante Piedrabuena (o Goodstone Commander para los amigos).

En un auto de alquiler, encaramos los 230 kms que nos separaban y comenzamos con la pesca. Complicado, muy complicado todo. Un mar angosto que corría. Pero como dice la canción de Non Palidece“- A veces cuesta, pero hoy, no me desanimé…” que siempre tiene Joel en la cabeza, nosotros tampoco nos desilusionamos, y encaramos el agua con fe.

En el sector que se conoce como “las 5 puntas” empezamos a revolear gatos, tigres, panteras y todo lo que teníamos en las cajas. Y enseguida, al 3er tiro, la sorpresa: Joel con la caña curva y a los gritos, nos hacia volver el alma al cuerpo. Desde lejos, veíamos como una linda Steelhead, de aproximadamente 2 kilos, hacia relucir sus plateadas escamas en el aire, en un acrobático salto. Luego de una breve pelea, la ilusión se corto de golpe… se había desenganchado…
STH de Joel

Pero lejos de ponernos mal, le dimos para adelante. La señal de que estábamos en el camino correcto, estaba encendida.

Mas tarde, Joel volvió a clavar otra, pero esta vez mas pequeña (AI) que no llegaba al kilo de peso, fue arrimada y devuelta.

Pasamos toda la tarde tirando y solo un par de piques fallidos mas y una trucha de lago que pincho y perdió Nico, fue el resultado final del día.

Al otro día, un rato de pesca mas, con viento y el río creciendo, obligó a tomar la decisión… Y ahora?. Donde vamos?

Camino al Rio de las Vueltas
Y si. La decisión estaba tomada. Mas llevados por la belleza del lugar, que por la promesa de grandes truchas, pusimos proa a la cordillera y salimos. El destino?. El Lago del Desierto y el Río de las Vueltas.

Luego de varias horas de viaje, entre asfalto, ripio y una parada para descansar en el Calafate, nos fuimos acercando al destino. Mientras que se incrementaba el cuenta-kilometros del auto, crecía también la ansiedad por llegar y el asombro por lo que nuestros ojos veían… Como puede ser tan lindo este lugar?. Como es que no vine antes!!!.  El otoño, había puesto las lengas y otras especies de árboles, en tonalidades que iban del amarillo y ocre hasta un rojo furioso, con el cerro Chaltén de fondo, que nos llenaba los ojos, hasta hacerlos humedecer de la emoción. Choiques, Guanacos, Zorros, Caranchos y Cóndores, nos fueron acompañando durante el largo viaje.

Cartel del Rio de las Vueltas

Algo mas que pedir?. Si… que haya pesca!!!. Pero la primera impresión no fue esa. Ni bien tomamos el camino que une El Chaltén con el Lago del Desierto, la imagen que tuvimos, no fue muy alentadora: el Río de las Vueltas, no era una leche chocolatada… Era leche sola!!!.

El curso de agua bajaba turbio, pero no era para menos, en una zona llena de glaciares. Pero tuve un presentimiento: cerca del lago, la cosa iba a cambiar y el agua iba a estar cristalina… asi que nos olvidamos del tema y seguimos disfrutando del viaje.

Pesca en Las Vueltas

Llegamos y el panorama era inmejorable: Entorno de cuentos, lago y río hermoso, día fresco pero despejado… Asi  que lo primero que hicimos, obviamente, fue empezar a pescar.

Los equipos que teníamos a priori no era los indicados para lo que mostraba el río: Cañas #5 y #6, líneas de flote y hundimiento, grandes streamers para un río chico… lo único que explicaba que tengamos ninfas en el bolso de pesca, era que nos olvidamos de sacarlas del mismo antes de partir. Asi y todo, las respuestas eran nulas. Alguna arco iris pequeña, se prendió de nuestras ninfas y secas… pero no era algo que nos haga sentir realizados (sobre todo, porque en el inicio de este viaje, las expectativas eran altas, y hablábamos de truchas de varios kilos, no de varios gramos…).

Trucha de las Vueltas

A ultima hora, Nico cambio por revolear algún streamer negro para probar… y no se equivoco!. Una hermosa marrón que superaba el kilo bien pigmentada y gorda, corría por el río prendida de su mosca. Que alegría, había vida!!!.

El otro día, nos sorprendió con mucho frío, temprano tomamos el desayuno caliente y salimos hacia el Lago del Desierto, en una bahía ubicada en la margen oeste, a 25 min. de caminata del camping.AI del Lago del Desierto

Vadeando una hermosa playa de arena hicimos una buena pesca de arco iris: Todos pescamos varias, de lindos tamaños y con bastante vitalidad, a pesar de la baja temperatura del agua. Woolys y Rabbits, en colores oscuros, eran las moscas mas efectivas, con una tracción lenta de las mismas, los piques se daban uno tras otro.

Nico desde las piedras, bajo un enorme paredón, las pescaba  no mas de 5 metros de distancia, pero a mas de 2 metros de profundidad.

A la tardecita, hora y media antes del ocaso, volví en dirección al camping. La boca del Río de las Vueltas, me llamaba como un imán. Me atraía. Sabia que no iba a defraudar a ultima hora.

Solo en ella, con paciencia, fui preparando todo: sinking tip, tippet nuevo, mosca negra, Rabbit bien peluda con cabeza de muddler.

Solo mientras entraba al agua, miraba el entorno. Se hacia difícil pescar asi. Uno se sentía invitado a mirar alrededor, y perder la atención necesaria sobre la línea y la mosca.

Solo, escuchando solo el sonido del agua, hice el primer lanzamiento.

Increíble!.

A 5 metros ya tuve una primera tomada!. Una marrón muy linda que sale de debajo de una mata de algas y se lleva la rabbit como un torpedo a su refugio…

Y comenzó el show. Cada 3 o 4 tiros, era un pique, una subida, una marrón que atacaba. Si la presentación era precisa, en la misma caída de la mosca al agua, se daba la tomada. No lo podía creer. Y estaba solo!. A veces, cuando clavaba una, trataba de hacer algo para llamarle la atención con un grito, con una risa, a Joel y Nico, que seguían encandilados con las Arco Iris del lago. Pero solo escuchaba mi propio eco.

Marron de Nico

Rato mas tarde, llegaron y me vieron tan alegre que se dieron cuenta que la cosa andaba bien. Se sumaron al show de las marrones, y se dieron el gusto de sacar varias. No muy grandes, pero que linda pesca!!!. Ninguna supero el kilo y medio, pero con el equipo #5, en un río chico, es un placer pescar estos ejemplares.

A la noche, una rica cena, vino, fogón y anécdotas del día.

Joel Peleando la AI

La última jornada completa que nos quedaba, amaneció nublada y muy fría (si… mas frío todavía), asi que las condiciones empeoraron, la pesca aflojo, y solo algunas arco iris o marrones pudimos sacar.

Trucha Marron

Al otro día a la mañana, para variar, hicimos un trekking hasta la pared del Glaciar Huemul, un maravilloso glaciar colgante al cual teníamos una vista inigualable desde el camping. Nos dimos el gusto de llegar a su base, tomar una bebida espirituosa con un pedazo de hielo de allí.

Luego, la triste y larga vuelta hasta Río Gallegos, para emprender la retirada para nuestras casas.

Camino al Glaciar

Pensando en frío (si, mas frío!), a veces, viene bien que se rompan un poco los esquemas. Nadie de nosotros, podría haber imaginado semejante viaje. Semejante paisaje. Tamaño lugar. Y encima, con una pesca para no despreciar.

Caminando en el Chalten
Gracias a los amigos que nos dieron su apoyo en este ultimo tiempo, en este viaje sobre todo, que gracias a ellos pudimos pasar una semana inolvidable.

Por todo eso, por los amigos de siempre, los nuevos, por lo compartido, las vueltas de la vida y las vueltas de la pesca, hacen que pasemos inolvidables e inesperados momentos.
Que bueno, no?


Saludos y buena pesca!


SebaSeba

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Última actualización el Martes, 17 de Noviembre de 2009 00:09